9.6.09

Very Good Indeed

Los amigos compinches. El verde bar. Las sonrisas. Las palabras. La bailanta. El primer beso. Los paseos. Los perros. La calle de atrás. La tarde. Las boinas. Las hamacas. Las risas. Los caramelos de menta. Los graffittis de la plaza. Los besos en la entrada. La noche. La Luna. El silencio. Las miradas. La habitación. La luz de neón por la persiana. La buena música. Las caricias. Los abrazos. Los suspiros. Los pies fríos. La ducha caliente. El té de frutilla. La tele. Las películas trilladas. Los Simpson a cualquier hora. Las mañanas. El chocolate. Las cosquillas. Los oyuelos. El café con leche. El sol por la ventana. Los dibujitos. Los mates. La radio. Las galletitas. Ray y su piano. Vos.

Rueda Soledad

Cómo explicarte que ya no es lo mismo. Cómo hacerte escucharme y que lo entiendas, que no somos los mismos, que somos otros, más grandes, diferentes. Lo que ayer nos unió, hoy nos separa, y no sé por qué, no sé decirte que no, pero no quiero decir más que sí... Es este eterno vaivén de colectivo, en el que mi vida viaja, estacionando en tu parada de vez en cuando, unos segundos, para alejarme al rato. Y no es algo que hiciste, no es algo que falta, es algo en la esencia de cada uno de nosotros, vos sos estación y yo colectivo, ¿entendés? Somos parte de lo mismo, ese pedazo de barrio que nos ata, los amigos en común que nos visitan, las calles y sus avenidas, la jerga compartida... Pero también somos distintos, tan distintos como que no puedo dejarte más esperando en la cornisa de mis mal humores, cuando yo ya me cansé de esta rutina. No sé si me entendés, pero tengo estas cuatro ruedas para irme lejos y el horizonte cada vez más me reclama visitarlo. No puedo quedarme más. Vos me enseñaste cómo viajar por el mundo de a poquito, visitar otros barrios y siempre volver un rato a refugiarme. Pero con el tiempo entendí que rodar era lo mío, que estaba cada vez más cómoda en mis ruedas, que la calle no era tan peligrosa, que sonriendo la gente despierta, que el corazón a veces late sin razones lógicas, que las miradas pueden perderte y que la soledad también puede ser una amiga. Soledad con vos es soledad los dos, así que dejaré de parar en tu estación, te aviso para que no tengas que esperarme. Tal vez así, con el tiempo, cada uno sea feliz, tan feliz cómo una vez lo fuimos.

3.6.09

J'te aime

¿Cómo pueden dos corazones rotos llegar a ser uno al encastrarse (perfectamente) sus astillas?
Cada día me lo pregunto sin cansarme de comprobar cómo se complementan mientras te beso.
Así que podés soplarme tranquilo, ya no estoy hecha de humo, solidifiqué enteras mis moléculas para quedarme al lado tuyo.

(nunca dejes de venir que no dejarás de encontrarme)

Amor, te amo.