8.8.08

El Fantasma

Seis días de infierno desde que liberó al fantasma que dormía encerrado en el rincón de su dormitorio. Le infectó los oídos, convenciéndola con palabras de paz, y ellá lo soltó. Ahora da vueltas a su alrededor, atormentándola. No le dice nada, pero su presencia es tan pesada que hasta cree poder tocarlo. Trata de convencerse que es sólo una pesadilla, un amigo imaginario que se invento en las noches de insomnio, y es suficientemente capaz de descrearlo. Pero él la traspasa sin piedad, la atraviesa completa, llenándola de escalofríos."NO EXISTÍS" lo dice fuerte. "¡NO EXISTÍS!" se desespera. "No existís...", rompe en llanto.