10.11.08

Olor a sal

Somos un mundo de fantasías que la realidad no entiende. Una cosmovisión de algo alocadamente complementario, demasiado bueno para los tiempos que corren... que nos corren, que te corren de mi lado, que me persiguen hasta la otra orilla... y el mar. El mar que se recorta en un sueño con su olor a sal tan nítido, y solitario... Ya no veo de a pares, y lloro deliciosamente en silencio, este amor raro que te tengo, lleno de pausas, porque las mejores historias no pueden describirse en palabras, ni pedirse en oraciones (para siempre, contás conmigo)