2.12.08
Júpiter
Luz naranja, te ves soleado nebulósico. Te abrazaría toda la vida aunque quemaras. Entro en la habitación trastabillando con tus telarañas, lleno de dudas, sos hermoso. Mis manos transpiran, nunca estuve tan nerviosa. Tu red me atrapa una y otra vez sin más, no hay escapatoria, te perseguiría aunque fueras repelente. Sos fantasmagórico y vuelo sonriente a tus fauces, te llenaría de besos aunque mordieras. Entera tiemblo, cada escalofrío me atravieza dulcemente, es la tarea más difícil tenerte tan cerca y concentrarme en decir algo serio. Me encandilan tus miradas, ya no puedo discimularlo: alrededor no existe, te miraría fijo aunque fueras Sol y enceguecieras. Soy un mar de contradicciones, porque haría mil cosas descabelladas, pero me mantengo inmóvil, sedienta y aireosa mientras canalizo mis deseos arrancandote sonrisas. Y hablando de todo un poco, enfocando en lo que no importa y desestimando el encuentro, pienso que sos el lío más lindo que me pasó en la vida. Y si de repente el mundo se diera vuelta y fuésemos cuerpos celestes, creo que te llamaría Júpiter aunque no fuese tu Venus. Y si no estás listo y soy mucho, porque las estrellas brillan fuerte, y la noche es brisa, no importa, yo espero. Mientras hago como si no quisiera conocernos, y sobreactúo tratando serte un espectáculo inolvidable, y te aseguro que hagas lo que hagas, elijas lo que elijas, igualmente espero. Es que esperaría, aunque no existieras, porque ya te esperé sin conocerte.