3.1.09

Se siente raro e inconcluso el volver a empezar. Sabe que todo esto es sólo un estado más, controlado por la mente... Pero la suya es particularmente incontrolable, así como la mismísima gravedad o la lejana señora Luna. Demasiado confuso para su inexperto entendimiento, ya no aguanta, y prefiere abandonarse en la abstinencia. Desear es ahora una circunstancia de la carne, siempre débil. Y el amor, un efímero instinto de supervivencia.